Introducción

Uno de los mayores obstáculos en el camino hacia un rendimiento deseable viene dado por la falta de habilidades de autorregulación. Estar en un entorno competitivo, especialmente en el caso de los profesionales de los esports que están expuestos a los medios y a la presión de buscar ser mejor son factores que aumentan el riesgo de padecer cierta sintomatología psicopatológica. Como instructores, debemos aportar los conocimientos y herramientas necesarios, científicamente basados en la psicología. La técnica de regulación emocional escogida variará según las características del malestar sentimental de cada individuo, dependiendo de si se trata de frustración se expresa a través de la ira, la tristeza, la decepción, etc. En muchas ocasiones pueden aplicarse multitud de técnicas de relajación, e incluso, de atención plena o mindfulness. Sin embargo, las capacidades cognitivas de los deportistas podrán permitirnos emplear un mayor número de intervenciones, como instruir en autodiálogo o en solución de problemas (prestando especial atención a la fase de generación de respuestas alternativas y su funcionalidad, que serán explicadas más adelante). Una regulación emocional deficiente suele ir de la mano de ciertos problemas en la comunicación con los compañeros, que pueden salvarse a través del entrenamiento en habilidades sociales. Para respaldar la teoría ofrecida, se hará un repaso sobre la importancia de poner límites y desarrollar la empatía y asertividad de los jugadores.

Las causas de la frustración son tantas como estrategias no aprendidas por las personas para gestionarla. Muchas veces no sabemos cómo afrontar los problemas y reaccionamos enfadándonos o aislándonos, tal vez porque hayamos aprendido a hacerlo así, tal vez porque no conozcamos otras técnicas. La primera técnica que vamos a desarrollar es: